«Nostalgia», de M. Cârtârescu

Son cada vez más los autores centroeuropeos o de la Europa del Este que me fascinan por su forma de narrar. Descubro ahora a Mircea Cârtârescu (Bucarest, 1956) con la lectura de los relatos que integran “Nostalgia”, libro publicado en España por la editorial Impedimenta.

Nostalgia, CartarescuDe este autor rumano, a parte de su innegable calidad literaria, me sorprenden su potente voz, el tono casi visionario y lo minucioso de sus descripciones, así como su brillante prosa que, en ocasiones, roza lo poético. En sus historias conviven lo onírico y lo real, pasando de una a otra textura con suavidad, logrando que el hilo argumental no se pierda en ningún momento.

El libro está formado por cinco relatos extensos que, en su conjunto, nos muestran unos personajes crepusculares; historias en las que está muy presente el mundo de la infancia y la pre-adolescencia, como momento decisivo en la búsqueda de la propia identidad. La indefinición y la ambigüedad sexual son algunos de sus temas recurrentes, con la presencia de personajes andróginos o travestidos. Destaca también la constante de los gemelos, bien tomada en el sentido fraternal de la palabra – con personalidades disociadas, aunque complemento inseparable la una de la otra – o bajo el concepto de “alma gemela”, hasta el punto del intercambio de identidades. A veces, uno de los personajes es el propio narrador, un escritor que, o bien desde fuera o inmiscuyéndose en las historias, va narrando las peripecias de los personajes, muchas de las cuales suceden en una misma calle de Bucarest. Nos encontramos, por tanto, ante un juego literario y toda  una explosión de creatividad.

Abre el libro, a modo de prólogo, el relato titulado «El ruletista». Con una narración fragmentada y una muy bien calibrada tensión argumental, Cârtârescu nos presenta a un hombre perteneciente a la clase social más baja de Rumania. Un personaje desvalido que para sobrevivir arriesga cada noche su vida en la ruleta rusa, resultando ileso y creyendo – por ese azar – que tiene cierto poder sobre la muerte. Toda la historia está teñida de cierto trasfondo social, como sucede en el siguiente relato, “El Mendébil”, en el que los protagonistas son un grupo de niños de clase media, residentes en un barrio obrero. Esos niños evitan a toda costa relacionarse con las niñas, apareciendo aquí la constante de sexos que no se mezclan y que estará también presente en los dos relatos siguientes. Es la llegada de un nuevo niño al barrio la que transforma, en parte, esas mentalidades infantiles, destacando la traición y la violencia en un mundo de juegos en el que penetra el elemento mágico: lo imposible entra a formar parte de lo cotidiano.

El tercer relato del libro, titulado “Los gemelos”, es el que más me ha gustado. En cierto modo conecta con la tradición del Romanticismo al más puro estilo de Nerval en “Aurelia y el sueño”. Su protagonista es un joven que sueña con su mujer ideal, hasta el punto de llegar a travestirse para conseguir ser ella. La historia está narrada en primera persona, como un delirio. Pero la lectura llega a su punto álgido con el relato “REM”, que por su extensión bien podría considerarse una nouvelle. Aquí el estilo lírico de Cârtârescu se eleva en algunos fragmentos hasta la prosa poética, lo onírico gana terreno a la realidad, tanto que hasta uno de los personajes encarna el mundo de los sueños: un niño que se resiste a hacerse adulto y continua creciendo, perpetuando ese estado infantil, hasta convertirse en un gigante poseedor de la llave al mundo de los sueños. Nuevamente aparece el concepto de dualidad, con la presencia de dos niñas gemelas, así como la ambigüedad sexual.

Cierra el libro a modo de epílogo el relato “El arquitecto”, que nos presenta a un hombre obsesionado por el sonido que emite el claxon de su coche. Esa obsesión le cambia y le transforma, no sólo internamente, sino también físicamente, y, según va avanzando el relato, la historia acaba siendo toda una cosmogonía que sirve a su autor para poner un estupendo broche final al libro.

«Nostalgia» es, en conclusión, una lectura sorprendente y muy recomendable, en la que destaca una prosa brillante dotada de cierta magia absorbente de la que no consigues despegarte.

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