Reseñas
“Contribuye a esa atmósfera angustiosa el lenguaje hermoso y evocador con el que Tere Susmozas levanta el texto narrativo, donde la metáfora se pone al servicio de la historia, entrelazando la realidad con el sueño, lo visto con lo imaginado …”
“Un calculado desorden compuesto de elementos naturales (…), personajes siniestros (la profesora de álgebra, las hermanas, el guardián…) y hallazgos insólitos (la caseta, los huesos, la mano errante, la recién nacida, el ángel…) nos permiten adentrarnos en el pequeño universo donde dos niñas solas y desamparadas se hacen inseparables, compartiendo confidencias, miedos y su infantil afán por descubrir…”
«La casa insomne» de Tere Susmozas: El sueño interminable de la infancia
“El territorio de la literatura de Susmozas es a un tiempo real y onírico como el de la infancia, es el país del miedo y del deseo, de las obsesiones que nos constituyen (…); se trata de literatura hecha con la misma materia de los sueños, donde emerge lo más involuntario y propio que tenemos, materia brillante, radioactiva e inmanejable como pocas…”
https://www.elprogreso.es/articulo/cultura/libros-cortos-noches-mas-largas/202601131725421937818.html
De la mano de la protagonista, una niña llamada Sorah, y del extraño alojamiento en que se ve internada, el lector enfrentará la muerte de Lenka, una de las compañeras de la muchacha. Una muerte que se nos presenta alucinada, rodeada de acontecimientos surrealistas, siempre bajo el presagio del llamado pozo de las edades, un juego infantil inventado por la autora, cargado de resonancias míticas.
https://republicadelasletras.acescritores.com/2025/12/08/el-sueno-como-correspondencia-secreta-con-las-influencias-literarias/
“Y he aquí que de pronto, en un claro del bosque —como el de Zambrano—, aparece la poesía: seis textos poéticos de textura onírica escondidos en la novela, que desbordan de belleza y consuelo la asfixiante agonía de la Casa. Son como el murmullo de una oración en un funeral del que, gracias a su poética, se logra salir aún más vivo, elevado, luminoso.”
“El carisma de la voz de Susmozas es capaz de aunar narrativa y poesía, de inspirar a la muerte que habita la Casa con los sueños que la despiertan. Atravesar el duelo en volandas del deseo…”
Revista Maguey: El sueño interminable de la infancia
“Lo que un narrador realista fía a la intriga, la reflexión o la psicología de los personajes, Susmozas lo invierte en símbolos poderosos, en la atmósfera que impregna, en la belleza hipnótica del lenguaje, de una potencia poética que deslumbra…”
‘La casa insomne’ | Buscaremos juntas la salida
“Leer La casa insomne significa vagar como sonámbulos por sitios que parecen reales pero que no terminan de serlo o lo son demasiado, en los que resulta difícil distinguir visión de percepción, ensueño de hechos plausibles. Es una atmósfera muy Marosa Di Giorgio, en su exuberancia y animismo.”
“Tiento en el ritmo narrativo, finura en el hilado de la trama, sosiego en lo que la protagonista se revela”.
“La autora consigue sumergirte en un universo mítico”
“Tere Susmozas diseña espacios emociones, o al revés, con base en lo surreal orgánico y transido por el símbolo, (…) que transfieren la energía angustiante de las niñas recluidas, la conmovedora belleza de lo monstruoso y lo deforme, la fuerza del resto que quedó de aquello que perdimos, la compasión que despertamos, carentes y sobrantes como somos…”
https://ctxt.es/es/20250901/Culturas/49932/Ruben-A-Arribas-literatura-narrativa-pajaros-aves.htm
“(…) Abundan personajes singulares, las situaciones fantásticas y las imágenes oníricas. Entre los primeros, destaca el guardián del internado, que caza mirlos, cuervos y lechuzas por las noches y luego practica la taxidermia en sus ratos libres. También hay un ángel guardián que tiene patas de pájaro y cuyo cuerpo puede varias entre el tamaño impotente de un guerrero con armadura y la apariencia de un gorrión. Y de los seis sueños que relata Sorah, uno se llama “Los pájaros”. De todos modos, el meollo de la narración discurre alrededor de la ambivalente lechuza que anida en el campanario (…) El vínculo que Sorah y Lenka establecen con la lechuza pasa por un lugar diferente al cliché de la belleza, la sabiduría o la ternura. Como buenas niñas insomnes, las dos aprecian en ella su carácter hipervigilante, nocturno y solitario…”
“Cabe decir que Tere Susmozas hace gala de una prosa rica semántica y formalmente, llena de recursos estilísticos, ya se trate de la “mise en abyme” de la estampa-prólogo, ya de la misma ilación con que va trenzando distintas imágenes en apariencia desconectadas para establecer, al cabo, un contenido poderosamente simbólico capaz de irradiar buenas dosis de misterio y desazón a partes iguales. Al cabo, la autora flirtea con lo decadente para crear significados oníricos de indudable hechizo.”
«Quizá cada libro tenga un tipo de luz. Si así fuera, aquí deberíamos hablar de una luz casi metafísica. Y anochecida, claro. Los textos de Estación intemperie, dominados por lo visionario, lo alucinatorio, lo profético y lo fantástico, beben manifiestamente de la tradición surrealista y simbolista, y en ellos el sueño se presenta como un mecanismo de primer orden para desvelar las potencias ocultas de la realidad»
“La literatura de Susmozas está hecha de imágenes alucinadas, que se alejan del realismo hacia lo imaginario. Su tono es reflexivo y perturbador. La autora construye escenarios que buscan sobre todo la capacidad de sugerencia a través de simbolismos inquietantes que derivan hacia el terreno de lo conceptual y abstracto”
“Querríamos despertar de este sueño para volver cuanto antes a la piadosa mentira cotidiana, pero una vez despiertos, nada deseamos más que volvernos a dormir para regresar a esta intemperie, porque nada es tan intenso, tan hermoso como ella, no importa lo que inquiete. Como siempre en la buena literatura, aquí nos sentimos vivos. Quiero decir que en estas páginas la belleza no tiene nada de refugio, sino que, como tendría que ser siempre según la definición más certera que se haya hecho de ella —la de Rilke—, es todo lo terrible que uno esté dispuesto a soportar.”
«…Aquí los personajes (donde hay un yo bastante potente) sienten, piensan, reflexionan, poetizan sobre el mundo y sobre el ser humano, a veces ni se mueven, porque la historia se halla dentro de ellos. Si troceáramos el libro, este se convertiría en una colección de aforismos sobre la vida…»
«…Aunque muchas de las historias parecen abrirse a mundos decadentes, a punto de desaparecer, o la angustia de la existencia, los golpes poéticos los iluminan y te dejan con una cierta perplejidad y asombro. Todos los relatos se ven trabajados y pensados, como una pieza de artesanía en la que cada palabra está en el lugar que le corresponde. Tere Susmozas posee una escritura absolutamente personal y llena de una gran calidad…»
“…una literatura fruto de una exigente imaginación, de la torsión de lo real, con un obsesivo gusto por los contenidos expectantes y vertiginosos, tan insólitos como perturbadores. Y, aun debemos añadir, que el relato fantástico le permite escapar a la narradora de lo consabido y de lo plano, y de un repertorio tan limitado como pueda resultar la literatura realista; la suya, por consiguiente, se convierte en una bruma inquietante y magnética de lo inaudito, una visión maravillosa, esa que flota sobre las delgadas fronteras que separan lo concreto y lo abstracto, sometiendo en numerosas de sus historias lo fantástico a una intromisión violenta, insólita de un suceso extremo en el mundo real, hasta el punto de que al lector nos obliga a hacer verosímil lo inverosímil…”
«… Creo que la mejor definición para este libro es oscuridad. Y luz. Puedes creer que no comprendes el sentido de las cosas, que todo son símbolos de algo más trascendental a lo que no te ves llegando, que el surrealismo de la composición te azote y te confunda. Pero no, es ahí donde este libro desprende su aura de la literatura que devoró a Poe…»
«…Leer Terrestre océano es rememorar lo mejor de Rulfo pisando en muchas ocasiones terreno de Comala, es irse a los últimos años de aquellos cronopios de Cortázar, es vivir el romanticismo en sus ruinas, con sus catastróficas atmósferas representando el interior de cada personaje. Leer Terrestre océano es ahogarte en un mar sin tierra sabiendo que nunca más vas a poder poner los pies en el suelo…»
«…Susmozas ha optado por hacer de su cuentos no un bloque de texto que nos vaya a fascinar como remate, sino una s ucesión de pequeños golpes poéticos, de pinceladas líricas, de frases, eso es indudable, de primera categoría que nos va sugestionando poco a poco a lo largo de las páginas…»
