La plenitud del cíclope

Cíclope - Odilón Redon

El cíclope – (c) Odilón Redón

ESTO ES la ciudad de los cíclopes.
Sin duda, un cíclope está siempre satisfecho. Allí donde posa su vista, eso es lo que llena todo su ser. Ni lo que sucede a su derecha, ni lo que acontece a su izquierda, inquieta su estado de ánimo.
Pero en la ciudad de los cíclopes también hay gente infeliz. Personas que en vez de uno, poseen dos ojos, lejanos, distantes, como arrojados groseramente dentro de su cara. Y no se sienten en absoluto satisfechos. Observan todo cuanto está a su alrededor con una nitidez aterradora. Eso les provoca sentimientos confusos, desasosiego, indecisiones. Podrían resignarse, podrían. Aunque para no sufrir tanto, preferirían tener sólo un ojo: uno enorme, de pausado pestañeo y párpado caído. Desearían ser cíclopes. Y se esfuerzan, tapando con una mano su ojo derecho, o quizá el izquierdo, o uno y otro alternativamente. Pero todo resulta inútil. Lo único que consiguen es angustiarse cada vez más, ahondando en el inmenso vacío que asola el centro de su frente.

© Tere Susmozas

 


Puedes leer este micro traducido al francés por traductores de la Universidad de Poitiers en la revista Lectures d´Espagne 3 (pag. 343)

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