Filosofía y poesía, María Zambrano

María Zambrano (1904-1991), pensadora perteneciente a la Generación del 27, escribió su ensayo “Filosfía y poesía” durante su exilio en México en 1939, apostando por la conciliación entre pensamiento y poesía, unidad que quedó rota con la condenación de Platón a los poetas en su obra “La República”. Y lo hace formulándose esta pregunta:

“¿No será posible que algún día afortunado la poesía recoja todo lo que la filosofía sabe, todo lo que aprendió en su alejamiento y en su duda, para fijar lucidamente y para todos su sueño?”

Editorial Fondo Cultura Económina

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Y es que tanto la actitud primera del filósofo como la del poeta, es la admiración ante las cosas. Posteriormente la Filosofía ha buscado la conquista del saber por medio de la abstracción, desprendiéndose de lo real para encontrar lo verdadero, lo transparente. Mientras que el poeta se aferra a las cosas, a las apariencias, buscando esa verdad a través del delirio, la revelación, la embriaguez, la carne y otras formas de las que la Filosofía huye. Y es en la búsqueda de coincidencias entre una y otra, en las que Zambrano siembra las bases de la razón-poética que subyace en toda su obra.

Este libro, de fácil lectura para profanos, la autora analiza el vínculo que une poesía y mística, así como las relaciones de la poesía con otras ramas de la filosofía, como la ética y la metafísica moderna. Es en este capítulo dónde presta especial atención a la angustia que acompaña a la creación del poeta (escritor). Angustia que proviene de estar situados frente a algo que no tiene forma ante nosotros, porque somos nosotros los que hemos de darle forma (“…la angustia del poeta es inseparable del concepto de peligro y amenaza, de la necesidad de salvarse, la angustia es el temor…”). Esa angustia también yace en el fondo de la Filosofía y más que yacer se actualiza y se pone en marcha en el pensamiento filosófico, según se comprueba en Heidegger y en Keirkegaard.

Acotando diferencias y buscando puntos coincidentes, Zambrano hace un repaso histórico entre pensamiento y poesía, explicando que ambas llegan a abrazarse en algunos momentos como sucede a partir del Romanticismo literario, con autores como Víctor Hugo, Novalis y Hölderlin que comienzan a poner “conciencia” en sus poemas, a diferencia de lo que hacían sus predecesores. Posteriormente Charles Baudelaire (1821-1867), convierte la inspiración en trabajo, lo que no supone negar dicha inspiración, si no emplear en “oficio” lo que antes se empleaba en evasión, otorgando así mayor conciencia aún a la poesía. Al autor de “Las flores del mal” le sigue Stéphane Mallarmé (1842-1898), que no halla con qué comparar su poesía, sintiendo la diferencia ente la palabra poética y la del lenguaje de la vida y de la ciencia. Porque en poesía las cosas están “por ausencia”. Y cuando algo se ha ido – y por tanto hay una ausencia – lo que nos queda es su esencia. Y esa esencia necesita una definición, naciendo así el problema filosófico.

En este camino de la poesía consciente, juegan un papel decisivo otros autores como Paul Valery (1871-1945), en el que exactitud y estilo invocan a lo contrario del sueño, pero este no deja de estar presente en su poesía porque, por primera vez, se hace el esfuerzo consciente de expresar ese sueño. Es así como el poeta va adquiriendo cada vez más consciencia para expresar su delirio. Y separa su poesía misma del poema, lo mismo que hace el filósofo con las ideas. La poesía es algo ideal, una esencia unitaria, un problema filosófico, asemejándose así al pensamiento. Y hasta cabe ya empezar a hablar de un método poético.

Pero quizá sólo por el hecho de que la poesía ya se sitúe paralelamente al pensamiento, hace pensar que ha dejado de ser fiel a sí misma precisamente por intentar serlo: “La poesía, al sufrir el martirio de la lucidez, se aproxima a la razón…”, concluye Zambrano. Y puede que esa unión soñada entre ambas no sea del todo posible y siga sin haber reintegración. Porque quién está tocado por la poesía, no puede renunciar a ella decidiéndose exclusivamente por la Filosofía y quién apostó por ésta, quizá ya no pueda volverse atrás.


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